LO QUE EL ALTO RENDIMIENTO PUEDE ENSEÑAR A UNA EMPRESA
En una empresa es fácil admirar el resultado final: una meta alcanzada, un lanzamiento exitoso, un equipo que supera una crisis. En el deporte de alto rendimiento, detrás de un momento así suele haber años de preparación, ajustes y trabajo compartido.
Por eso me interesan las conversaciones entre deportistas de élite y líderes corporativos. Permiten hablar de la presión, del error, de la confianza y de la disciplina desde experiencias muy concretas. También muestran que el rendimiento de una persona depende de las condiciones que crea todo el equipo.
La lección que considero más valiosa es que exigir más y cuidar mejor pueden formar parte de una misma decisión. Un líder debe fijar una dirección clara, dar herramientas, escuchar y saber cuándo su equipo necesita recuperar energía.
El alto rendimiento sostenible no se construye alrededor de una actuación extraordinaria. Se construye con prácticas que hacen posible volver a estar a la altura del desafío.